SI NO PODES ESCRIBIR CON CLARIDAD LO QUE QUERÉS, ES MUY DIFICIL QUE LO CONSIGAS.
La semana pasada me propuse revisar mis objetivos y me encontré con que no recordaba con claridad todos los que había definido.
Eso me llevó a revisar mis costumbres, y me acordé de algo que ya sabía pero había dejado de practicar: el escribir con claridad lo que quiero y ser consistente en su revisión y «recalcular» el camino si es necesario.
Parece una obviedad. Pero el mundo profesional está lleno de gente talentosa, capaz, ambiciosa, que no tiene escrito en ningún lado qué quiere de verdad y no termina de darle importancia a algo que Séneca dijo hace siglos:
«NO HAY VIENTO FAVORABLE PARA EL NAVEGANTE QUE NO SABE A DÓNDE VA.»
Y eso, que aplica a la vida, en el trabajo pesa todavía más.
Porque cuando no tenés dirección, cualquier esfuerzo se dispersa.
Aceptás proyectos que no te llevan a ningún lado.
Decís que sí a cosas que no te sirven.
Te agotás.
Y después aparece la frustración, como si el problema fuera la falta de oportunidades.
📌 Durante años llevé en la billetera un papelito con mis objetivos escritos. Corto plazo. Mediano plazo. Largo plazo.
Cuando dudaba, lo sacaba, lo leía y recalculaba. No era un ritual. Era una forma de no perder dirección.
Como mentor, veo eso todo el tiempo. Personas con experiencia y talento, pero sin una definición concreta de su próxima etapa.
Quieren moverse, pero no terminan de elegir. Y sin elección, no hay plan. Sin plan, el miedo decide por vos.
El primer paso no es ejecutar.
El primer paso es escribir.
🔘 ¿Qué querés?
🔘 ¿ Qué no querés más?
🔘 ¿Qué tendría que pasar en los próximos meses para sentir que vas en la dirección correcta?
Después viene el plan.
Y después, la acción.
Pensar mejor no resuelve todo.
Pero pensar por escrito ordena mucho.
Yo lo hacía.
Dejé de hacerlo.
Y cada vez que lo retomo como lo hice ayer, me doy cuenta de cuánto me había dispersado.
Parte de mi trabajo como mentor es justamente esto: ayudar a que lo que querés deje de ser una idea difusa y se convierta en un plan con pasos concretos.
¿Hace cuánto no escribís, de verdad, lo que querés para tu próxima etapa profesional?



